viernes, 20 de junio de 2008

OCHO POEMAS DE DESAMOR Y UNA CANCIÓN ESPERANZADA

 

DOCE ESTRELLAS

Como un firmamento

sin estrellas,

así parezco

sin tu presencia.

Cada Año Nuevo

tomaré doce estrellas

como si uvas fueran,

hasta que el cielo

se quede vacío,

como me quedo yo

brindando con el rojo vino

de mi corazón

por lo que antes hubiera

entre los dos,

cuando las estrellas

aún daban calor

sobre la tierra

y no desamor...

Así me siento yo,

Como un firmamento

sin fulgor,

porque a ti no te tengo.

 

VIVIR SIN TI

Vivir

sin ti...

¿Cómo podría

sin tu alegría?

Que me duele

el alma

de quererte,

mi amada,

y no te das cuenta

de cómo me dejas.

 

Vivir

sin ti

no es vivir,

es morir,

de roto mi corazón

por no tener tu amor.

 

DECÍRETELO NO PUEDO

Sí, aunque

sería

mi mayor gozo

mirar tus ojos

mientras te digo

“no dudes,

mi vida,

de que te quiero;

tu eres mi cielo,

sin ti no vivo...”

Decírtelo, no puedo.

me fallan las palabras,

la boca se me seca,

mis ojos se humedecen

si pienso en que te quiero.

Lo sabes, ¿o hace falta

que te haga una promesa

para que lo recuerdes?

Inventaré palabras

para acercarme a ti,

pero nadie sabrá

que te estaré diciendo

con los tonos de mi alma

lo que me haces sentir,

la musicalidad

que haya en mi tu reflejo.

Sólo tu notarás

la tensión in crescendo

conque estaré tocando

esas notas tonales,

y sólo tu sabrás

qué te estaré diciendo

con todos los vocablos

que ante ti pronunciare;

y si cierras los ojos

por un solo momento

y te dejas llevar

sintiendo los compases,

de la zozobra al gozo,

feliz me llevarás

compartiendo este baile...

 

Pero es solo un sueño:

Nunca cogeré tu mano

ni besaré tu cara,

paseando por el parque

mientras que los destellos

de la luna en el lago

llenan la noche clara

con tu melena al aire.

 

Sí, aunque

sería

mi mayor gozo

que tu, tesoro,

cual yo te quiero,

me amases,

mi vida,

es imposible...

Que me olvides

es cuanto espero.

 

QUE SEAS FELIZ

Sí,

quiero que seas feliz,

que por lo menos

uno de los dos

pueda serlo.

No lo voy a ser yo,

porque lo que siento

en mi corazón

no me dejará serlo

sin ti.

 

TU MENTIRA

¡Ay, que me decías

“cariño”

y que me querías,

y que ese trato

solo a mí me lo dabas;

pero luego resultó

que a todos por igual tratabas!

 

¡Ay, que tan solo querías,

cariño,

ser mi amiga,

que enamorado

solo yo estaba;

tan ciego de amor

que tu mentira no notaba!

 

TU RECUERDO

Sí,

puedes creerlo,

alguna vez

tu recuerdo

arrancaré

de mi pecho.

Sí,

aunque no sé

cuánto tiempo

lo llevaré

como un fuego

sobre mi piel.

 

ALGÚN DÍA

Algún día,

no sé cuándo,

algún día,

cuando crea

que ya nada

temer deba,

será noche cerrada...

 

Algún día,

cuando mi corazón

crea haber rescatado

del desamor

y no esté encogido,

como tú lo dejabas

al decirme “cariño”

con tus huecas palabras;

ese día

robaré

la alegría

que lleve una mujer

en su fresca sonrisa.

Sí, un día

querré besar unos labios

bajo una luz sombría...

Para creerme, amor,

que a ti te estaré besando.

 

JUSTO ENTONCES

Pero entonces,

cuando sea

negra noche

sin estrellas

y quiera alzar mi copa

por última vez

brindando por una mujer,

esa noche,

cuando vaya

-¡justo entonces!-

a nombrarla

pronunciando su nombre,

me equivocaré...

Mi boca

dirá el tuyo otra vez.

 

 

UNA PROMESA ESPERANZADA

                1

Poquito a poco,

como los buenos

toreros

citan al toro,

te iré explicando,

poquito a poco,

cómo te estoy amando,

e irás sabiendo,

poquito a poco,

que eres un sueño

maravilloso

y mi tesoro,

cada momento

y cada instante,

nunca dejo

de amarte.

 

                2

Algo muy grande

y tan hermoso

que ya más no puedo amarte,

habrá siempre entre nosotros.

Aunque me quieras

mientras yo te amo,

no por eso es más pequeña

mi desdicha de no amarnos.

Si es amistad,

díselo a quien tú quieras;

si es algo más,

lo callaré hasta que muera.

Pero lo que entre nosotros

sigue existiendo,

lo iremos, poquito a poco,

tras la muerte, reviviendo.

 

                3

Una promesa

nos hemos hecho

y ante quien quieras

yo la sostengo,

porque de hacerla,

no me arrepiento.

 

                4

Llegará el día

en que me vaya,

cuando esta vida

pierda su gracia

y me requiera

la atenta muerte.

Cuando así sea

y el mundo deje,

no iré vacío,

sin equipaje,

pues tu sentido,

que es lo más grande

que sentir puedo,

lo llevaré

en mi recuerdo:

tú eres, mujer.

 

Cuando regrese

y otra vez viva,

cuando al fin llegue

para cumplirla,

ese sentido,

ese recuerdo

que es tuyo y mío,

por siempre nuestro,

vendrá en mi ayuda

para indicarme,

sin que haya duda,

enamorarme

de quién habré,

y podré verte,

a tí, mujer,

en mi inconsciente

y  al contemplarte,

reconocerte

y otra vez amarte.

 

                5

Una promesa

para otra vida

dejamos hecha

y con la firma

de nuestras palabras

como rúbrica de tal intención:

cualquier día, en cualquier calle o plaza

será, nos encontraremos, amor,

y con una mirada,

no más, lo sabremos,

que, por fin, enamorarnos podremos.

 

                6

En otra vida,

pero no en esta,

en otra vida

esa promesa

unirá nuestras vidas,

si tú quieres como lo quiero yo,

porque te quiero tanto,

tanto, tanto,

que ni siquiera los rayos del sol

tan lejos llegan

como mi amor.

 

                7

Para que nuestro amor posible sea,

ahora, en esta vida,

sin que nadie lo sepa,

plantaremos la futura semilla.

no serán necesarios

ni gestos ni palabras

para que siempre sepas que te amo,

no importa la distancia,

porque lo que yo siento

llenándome de amor

no tiene más límites que tu cuerpo

ni más hermosura que tu candor.

 

                8

Sin que nadie lo sepa...

Tan sólo tú sabrás

que te estaré amando la vida entera

y que quiero lograr

que igual que yo tú sientas.

Esperaré paciente

que los años se lleven esta vida

y en otra conocerte:

dispuesta a enamorarte,

como yo, libre el corazón tendrías.

todo cuanto pueda ser, para lograrte,

yo te lo entregaría

 

                9

Pero mientras tanto...

¡Ay, amor,

mientras tanto

el dolor

al rojo vivo

de esta soledad

en que sobrevivo,

me acompañará!

Porque seguiré haciendo

igual que antes hacía

y te amaré, mi cielo,

como antes te quería;

pero lo haré en silencio

y nadie sabrá, vida,

cómo me voy muriendo.

 


Comentarios

Añadir un comentario