MIENTRAS QUE NO AMANEZCA
Por ti, dolor, estoy donde estoy,
pisando esta tierra;
por mí, estoy donde estoy,
pretendiendo silenciar la lengua
que callarse no puede;
porque, como una trompeta, derriba
los muros inconscientes
en los que yo vivía,
viéndome, dolor, en tal postración
que o me levanto
mirándome cara a cara en tu sol,
o en la nada caigo.
(“Dolor”, apartado 4, de “Me Duele Mi Dolor” )
Déjame que regrese,
no me cierres las puertas,
deja que de nuevo entre
por tu mirada abierta.
UNA TARDE DE OTOÑO
¿Cuándo amanecerá
y la luz que era mía
de nuevo brillará
dentro del alma mía?
Esa luz que en ti brilla
y luce esplendorosa,
esa luz que fue mía,
tan pura como hermosa,
cuando yo te miraba
y en tus ojos veía
la luz de la mañana,
aunque ya anochecía...
¿Cuándo amanecerá,
amada alma mía,
y de nuevo brillarás
con la luz que era mía?
ESTÁN CERRADAS TODAS LAS VENTANAS
Están cerradas todas las ventanas.
La luz que antes nos era familiar
dentro de nuestra casa,
me dejó de frecuentar.
¿Entonces se cerraron las ventanas?
El ancho patio donde los deseos
pletóricos verdeaban,
de los árboles viejos,
se nos quedó sin su otoñal follaje.
¡Hasta mi limonero cerró sus ramas
y aún sigue sin su traje
de burbujeante savia!
Sí, fue entonces cuando la luz perdió
los ricos matices de todo un día,
cuando mi corazón
tan desigual latía
que el portal del arco iris se encogió,
perdiendo cuatro pétalos de siete,
y yo perdí el amor
como norte y cociente.
Están cerradas todas las ventanas.
La casa se nos ha quedado mustia,
vacía de esperanzas
y sin fuerza ninguna;
al trasluz, palidecen los cristales
rememorando su fulgor de antaño,
los muros de corales
pierden su viejo tacto...
La casa agoniza mientras yo muero,
como una hoja llevada por los vientos,
un fútil pensamiento
sin medida ni peso.
NIEBLA INTERIOR
Todo estoy macilento,
mustio, desvencijado,
parezco un cementerio
por todos olvidado.
En la niebla sumido,
recorro mis paseos
buscándome a mi mismo
en los nichos del tiempo,
y hallé unas calaveras
que nada me decían.
Menudeaban las piedras
junto a los hierbajos
en un camino de hiedra
y muros agrietados
por el que yo pasaba
sin saber dónde estaba
ni si lucía el sol,
buscando soluciones
a las viejas preguntas
clavadas en mi nombre
como un rosal de dudas.
El ulular del viento
le prestaba su voz
al crescente silencio
vibrante de emoción
que el recinto llenaba.
Mudo mi sentimiento,
con la voz susurrada
entre los mausoleos,
creí identificarme;
de los ralos panteones,
buscaban liberarse
las figuras de histriones
que en ellos habitaban,
para lo cual debían,
con la voz que lograran,
interpretar sus vidas...
La niebla tomó cuerpo
y unas gotas de lluvia
de ella se desprendieron
como pequeñas lunas.
Mis ojos sorprendidos
esa noche se abrieron
en el teatro furtivo
de un vano cementerio.
Los ángeles caídos
ajustar no podían
sus poses de aires fijos
a la rauda agonía
con que el viento pasaba
narrando los quehaceres
que cargados llevaba
a lomos de la muerte.
Húmedas mis mejillas
y mi frente quebrada,
saboreo las espinas
en mi carne clavadas,
cerrado cementerio
de donde huye la vida,
desierto mausoleo
sin ecos de tu risa.
FUERA LLUEVE CON RABIA
Encerrado en mi cuarto,
con un folio delante
y la radio escuchando,
es como suelo hallarme.
Fuera llueve con rabia,
como si algo tuvieran
las furibundas aguas
en contra de la tierra.
Ajeno A todo eso, yo
miro folio y ventana;
no se me queda el son
con que canta Rosana...
Y me mira la pluma
y yo la miro a ella;
sobre el papel no surca
ninguno de mis poemas...
Fuera llueve con rabia.
¡Ay, si yo la sintiera
brillar en mi mirada,
ay, si algo me moviera!
El folio y la ventana,
muriéndose de risa,
ven como no hay nada:
mi mano está vacía,
no tiene corazón
ni tiene sentimientos,
porque he olvidado el son
con que acabó el concierto.
VERDES PALOMAS BLANCAS
Fondo de color verde
con vuelo de palomas...
Desde aquí pueden verse
con sus alas airosas,
verdes palomas blancas
bajo la lluvia vuelan,
sus plumas desplegadas,
mucho más lejos llegan.
Grises aceras verdes
con ojos soñolientos,
buscan cielos celestes
con sus alas al viento.
MIRÉ A MI ALREDEDOR
Los terrosos caminos,
tan curvos como rectos,
me llevaron a un sitio
que ignoro si era el centro,
donde la oscuridad
se hacía más pesada,
de tanta gravedad
como allí se alcanzaba.
De cómo me llevaron,
sin ninguna osadía,
a sus puertas mis pasos,
decirlo no sabría;
pero allí me encontraba,
perdido en ningún sitio,
en medio de la nada
que era mi laberinto.
Miré a mi alrededor
y solo vi la noche,
miré en mi corazón
y crujieron los goznes
sobre los que giraron
desvencijadas puertas
que me abrieron paso
hacia las escaleras.
Miré a mi alrededor
y ya no había noche,
miré en mi corazón
y las entonaciones
de todos los peldaños
compusieron un himno
por el cual me llevaron
mis pies tras de mi sitio.
EN ESTA ENCRUCIJADA
“La vida
es un camino,
una sola vía,
pero con muchos sentidos”
1
Aquí, donde me encuentro,
en esta encrucijada
entre otro sufrimiento
o un estado de calma,
donde inclinarme puedo
al lado que me plazca
con cualquier movimiento
posible que yo haga
O dejo que un deseo
impregne mi sustancia
y aparezca un reflejo
de luz distorsionada
con ímpetu de garras,
o mi sitio mantengo
en su propia luz clara
y continuo creciendo
desde mis coordenadas.
De mi error me lamento
en mi desesperanza,
porque un día lo acepto
y al otro me desgarra,
mientras no me mantengo
con firmeza y templanza
tras lo que espero.
2
Como un ave de presa
de acerado plumaje
que altiva sobrevuela
los fríos invernales
sin que nadie la vea
por su camuflaje,
y que se lanza presta,
sin llegar nunca tarde,
a una lid tan ligera
que jamás se sustrae
la sorprendida presa.
3
A un poste cada mano
se encuentra encadenada.
Mejor defensa no hallo
que una vida olvidada,
sin ilusos espasmos
de antiguas esperanzas.
Sé que como cada año
me clavará sus garras
en mis maltrechos flancos
y, mientras me desgarran,
Agonizaré en vano.
Cuando las nieves caigan,
de nuevo encadenado,
me veré en la montaña
del ayer fracasado-
4
Prevenirse contra ella,
Tarea es complicada.
Desde tan alto acecha,
que se vuelve confiada
la que será su presa,
mientras bebe las aguas
saltarinas y frescas
o tendida descansa,
en la curva vereda,
bajo las sombras altas...
5
Cuando la dicha llama
insistente a la puerta
y la ventura gana
mi atención salaciega,
distraída la guardia,
retornan los problemas.
La nota tonal sana
que tengo como seña
otra vez naufraga
en el mar de mis penas.
Así regreso a casa,
cargado de miserias;
por el clamor de mi alma
por recobrar su esencia,
invernales heladas
vienen y contrarrestan
lo que no controlaba.
MIENTRAS QUE NO AMANEZCA
Vivo entre apariencias.
De mí toman sustancia
sin que me dé cuenta,
luces distorsionadas
que confundirme intentan;
con su luz refractada
alumbran la vereda
por la que mi mirada
entre sombras me lleva
camino de la nada,
bajo la árida tierra
en una noche clara...
Mientras que no amanezca.

