sábado, 26 de abril de 2008

GEOMETRÍA CORPÓREA

Itinerario


Cuando ya mas no pueda enseñarle,

que el discípulo mate a su maestro.

Como las aguas desbordan su cauce

o, a la mecha que lo sustentare,

agota el triple fuego,

que la verdad sea sometida a prueba

en el níveo crisol de la experiencia.

 

Cuando la verdad se quede pequeña,

búsquese otra nueva.

Que el discípulo haga el camino

sobre lo ya construido,

buscando y adorando

dioses de barro, de cobre y de hierro;

cuando finalmente este preparado,

vendrá un nuevo maestro,

con el que las tablas de la verdad

volverán a brillar.

Que siga así hasta que halle en su interior

el reflejo de Dios.

 

Que aquel que hallar maestro ya no procura,

entre en la noche oscura,

donde sus apetencias lisonjeras

serán puestas a prueba

y sus ideas habrá de defender

por medio de la fe.

 

Que el triunfador conozca a su esposa;

que sus velos descorra

cuidadoso, en el orden debido,

usando mucho mimo,

mientras que la unión se va completando,

uniendo sus dos manos.

 

 

La Rosaleda

 

Después de su segundo nacimiento

haber tenido,

como un gozoso vergel floreciendo,

a sus familiares y amigos,

daba sus rosas,

siendo las rosadas las mas hermosas,

sin que las mil espinas, en sus dedos,

rojo teñido,

les dejasen en, de partir, la hora.

Dejando tras si todos sus recuerdos,

cruzo el rió,

donde, por el asceta, fue ungido

con las aguas que purifican el cuerpo;

mas, en el fuego,

su espíritu resulto elegido

por la belleza del ramo de rosas

que hacían, de su vida, la gran obra.

Lo recibido

lo fue dando a cuantos pedigüeños

se iba encontrando por el camino,

dando a cada uno el conocimiento

de su desvío,

de modo que,

asentando su injerto,

la rosaleda fuera, candorosa,

una ofrenda de pequeñas obras.

 

Gusto Facultativo

 

En la noche primera,

tras la puesta solar,

el gusto pasa su primera prueba

librado de la apetencia lunar,

en el fuego que eleva la consciencia;

mas tendrá que ir a la tierra del fuego

para purificar sus apetencias

y dejar tras si cuanto, como un peso,

aun lleve su esencia.

 

En la noche segunda,

cuando no hay luz de luna ni de estrellas,

el gusto pasa su segunda prueba;

que nada halla que su fe confunda,

que tan solo de ella guiarse quiera.

Entre las dobles fuerzas,

que tanto lo apuran,

tendrá vislumbres de su amada esposa,

en la razón que su fe asegura,

en extremo hermosa.

 

En la noche tercera,

por el gusto, se consuma la unión,

cuando flores matutina estrella.

El esposo ha puesto

tras este empeño, semejante fuerza

y determinación,

que ha sido recibido con amor

y sabio, prudente recogimiento,

quitándole a su esposa los velos

sin torpe ligereza.

 

Imagen en el Espejo

 

Imagen reflejada en el espejo,

en tu faz me conozco.

 

Imagen que me traes tantos recuerdos,

como tú, cristal roto.

 

Imagen tintada de sentimientos,

mis cortes dolorosos.

 

Imagen esquirlada de reflejos,

yo no te conozco.

 

 

Tres Caminos

 

Tres caminos se ofrecen a mi vista.

 

Uno, a la derecha, escarpado,

picos y pedregales

son su apoyo constante;

el segundo a  la izquierda, lejano,

se pierde en los valles

con sus sones y bailes;

y un tercero, centrado,

que sin ser uno u otro,

de los dos tiene trozos.

 

¿Por cual avanzare de buena prisa?

 

Para tomar uno, no tengo fuerzas

bastantes para aguantar su medida;

el otro extremo, con sus lisonjas,

podrá adormecerme la presteza,

haciéndome pernoctar en sus fondas;

el que discurre por el curso medio,

que no tiene lisonjas ni fiereza,

se ajusta mas al vaivén de mi empeño.

 

 

 

Geometría Corporea

 

Primera Parte

 

“Cuando ya mas no pueda enseñarle,

que el discípulo mate a su maestro.

Como las aguas desbordan su cauce

o, a la mecha que lo sustentare,

agota el triple fuego,

que la verdad sea sometida a prueba

en el níveo crisol de la experiencia…”

 

Tras haberse educado

a los pies de su maestro,

aprendiendo, de las plantas del campo,

sus usos y misterios,

del orden animado

como se forma el razonamiento,

y en la tierra y en el cielo,

de lo in manifestado,

los signos que revelan sus secretos;

habiendo demostrado su control

sobre el pulsante deseo,

domesticada su satisfacción

y con el amor presto,

obtuvo la esperada bendición

de manos de su maestro,

quien, reconociendo a su sucesor,

le dijo estos versos:

 

“Aunque tengas frió, que no te importe

si a quienes te rodean, das calor

en lo profundo de tu corazón.

Quizás te reconforte

saber que tu luz en amor ha prendido,

como un recién nacido.”

 

…después de su segundo nacimiento

haber tenido un gozoso vergel floreciendo,

a sus familiares y a sus amigos,

daba sus rosas,

siendo las rosadas las mas hermosas…

 

 

y a ponerse en camino lo animo

ya que era el momento

en que, a las puertas del templo del sol,

debía hacer su intento:

“Ante la puerta, modula tu voz:

debes, con una palabra,

hacer la triple llamada.

No creas que es tarea fácil la misión:

debes conjugar deseo,

en tu razón, satisfecho,

con el debido, candoroso amor.”

 

 

 

Segunda Parte

 

“Cuando la verdad se quede pequeña,

busquese otra nueva.

Que el discípulo haga el camino

sobre lo ya construido,

buscando y adorando

dioses de barro, de cobre y de hierro;

cuando finalmente este preparado,

vendrá un nuevo maestro,

con el que las tablas de la verdad

volverán a brillar.

Que siga así hasta que halle en su interior

el reflejo de Dios.”

 

Tras si dejo su aldea,

familiares y amigos,

su placida y fructuosa existencia

y todo cuanto le era conocido;

bajando las laderas,

se dirigió hacia el mar bravío,

 

…cruzo el rió,

donde, por el asceta, fue urgido

con aguas que purifican el cuerpo,

mas, en el fuego,

su espíritu resulto elegido…

 

por cuyas mil desparramadas islas

fue cosechando nuevas experiencias,

multiplicando sus siete talentos,

enseñando la siembra

de las hijas del fruto, las semillas,

en su adecuado tiempo,

 

 

Geográfico camino

no es el que tu recorres,

que es, de tus interiores,

senda de  peregrino

que va descubriendo velados dones

con los que has nacido

y con los cuales te vas facultando

para tareas mayores

en el silvestre campo.

 

Luego, sobre una roca se sentó,

mezclándose entre cientos

de aspirantes contritos de emoción

y henchidos de anhelos.

A muchos aparto el sol radiante,

pues no pudieron ser, como la arena

del desierto, bajo su luz, vibrantes;

a otros, gráciles reminiscencias

llevaron de recuerdo

al frescor hogareño;

y otros no encontraron de recibo,

tan sudorosos, no ser acogidos…

por tanto, cuarenta y nueve quedaban

cuando la hora llegaba.

 

Estando en plenitud la luna nueva,

uno por uno fueron recibidos

con exhortaciones sobre las pruebas

a las que, quizás algo confundidos,

tan seguros habían acudido,

y admoniciones sobre las penas

que conllevaban, de verse caídos;

mas ninguno se retiro.

Después fueron obsequiados con baño

y sabrosos refrigerio y bebidas;

 

“…tras la puesta solar,

el gusto pasa su primera prueba,

librado de la apetencia lunar,

en el fuego que eleva la esencia…”

 

unos los tomaron de buen agrado,

otros, de una manera comedida;

unos, de piedra, tuvieron salida,

otros, al atrio fueron convocados,

donde vieron la boca de la tierra

abierta en par, con toda su fiereza;

mas ninguno se retiro.

 

 

Uno a uno, entraron al pasillo,

dispuestos a alzarse victoriosos

por encima de lo desconocido

que los esperaba tan cauteloso.

Con paso seguro, el aspirante

penetro en las sombras acechantes:

“nada debo temer

si por este trance ya he pasado;

he sido preparado,

consistente en mi fe,

para afrontar cuanto se me presente,

si tal cosa sucede;

pero, si así no fuere,

nada adelantare

por mucho que temiere”

 

Tercera Parte

 

“Que aquel que hallar maestro ya no procura,

entre en la noche oscura,

donde sus apetencias lisonjeras

serán puestas a prueba

y sus ideas habrá de defender

por medio de su fe.”

 

Con la única luz de una antorcha,

prendida con fuego de su corazón,

atento, avanzo

entre las densas sombras tenebrosas

que llenaban la galería

-las puertas a su espalda, atrancadas-,

con solo una salida

en la piedra excavada,

negra hambrienta garganta

por la que introducirse debía.

Las húmedas paredes se estrechaban,

el calor, desde el fondo, ascendía

mareando al aspirante

en su descenso a las profundidades,

mientras oye en un eco

trozos de una canción que habla de espejos,

“…en tu faz me conozco…”

con la antorcha apagada,

las manos y pies como ojos reptantes,

prosiguió su bajada,

“…como tu cristal roto…”

El sudor lo asfixiaba

y el corazón flojeaba,

perdiendo cinco kilos de peso,

“…mis cortes dolorosos…”,

mientras invadían su pensamiento

visiones de hallarse en un rojo fuego

que pedazos de su ser le arrancaba,

y el dolor le embriagaba

en la oscura garganta flameante.

 

“Mas tendrá que ir a la tierra de fuego

para purificar sus apetencias

y dejar tras de si cuanto, como un peso,

aun lleve su esencia.”

 

Cuando estaba a punto de desmayarse,

sus manos hallaron una salida

que subía describiendo espirales,

“…yo no te reconozco…”,

hasta encontrarse en otra galería,

a cuyo fondo un débil resplandor,

figura daba, tan llena de ira

que todo era temor.

Tomo tres respiraciones profundas

y se tranquilizo;

mirando la figura,

comenzó a caminar, firme el paso

y continuada la respiración,

observando caídos a ambos lados

a otros que lo habían precedido,

seguros de si mismo,

 

“que nada halle que su fe confunda,

que tan solo de ella guiarse quiera”

 

mas numerosos, según avanzaba.

Formas difusas tiraban de el,

por ver hacia que lado se inclinaba

y caía, a la vez

que firme proseguía avanzando,

recordando las rimas de la espera

que compuso en la arena:

 

“Cuando tu bien yo procuro,

tiran de mi hacia abajo,

pretendiendo que no avance

ni permanezca en tu agrado;

aunque con fuertes tapujos

intentan este apaño,

mantenerme fiel procuro,

porque, fuera de este trance,

unidos en mayor grado

seremos en adelante.

Luego se sigue una calma

como ninguna lograda,

donde ni vientos ni lluvias,

ni las calores avanzan,

sino que todo aquietado

permanece en lontananza.

Mas prospera que ninguna,

dichosa asciende mi alma

por fértil, celeste prado…”

 

La efigie de la diosa

lo observaba con iracundos rasgos,

presta a abalanzarse de su estrado

ante la firmeza tan pretenciosa

de quien se acercaba sin inclinarse;

mas, según se acercare,

su cara, al trasluz, iba cambiando

de la severidad

a la hermosa magnanimidad.

Llegado hasta ella, pudo observar

la delicadeza de los cinceles

que la habían podido diseñar

con trazos tan finos y sugerentes

que tantas emociones despertaron

en quienes hacia ella avanzaron

sin estar preparados.

Y en la los que estaba a su espaldas,

pudo leer un grabado

con, de la divinidad, la palabra

que trae la sanacion

en manos del amor,

que pasa por el camino del medio,

entre los dos extremos.

 

…lo recibido

lo fue dando a cuantos pedigüeños

se iba encontrando por el camino,

dando a cada uno el conocimiento

de su desvió…

 

Agrupados sacerdotes salieron

a felicitarle por las dos pruebas

pasadas, y luego lo condujeron

donde debía pasar la tercera.

 

 

Cuarta Parte

 

“Que el triunfador conozca a su esposa;

que sus velos descorra

cuidadoso, con el orden debido,

usando mucho mimo,

mientras que la unión se va completando

uniendo sus dos manos”

 

“Bendito seas, ¡OH Señor¡ que has triunfado

sobre quienes se enfrentan,

tirando de su lado de la cuerda,

a los que adoran al dios contrario;

estando sobre lo bueno y lo malo,

en la Casa del Bien

conservas tu sagrario,

prendido en tu inagotable fe,”

 

le homenajeaban al aspirante

los sacerdotes que lo conducían,

entre los dos pilares,

a la dispuesta cripta,

 

“Bendito seas, ¡OH Señor! que has triunfado

sobre las ilusiones,

sabiendo que conoces,

fruto de tu fe, la sabiduría.”

 

Agua del roció, sobre las flores

de alerce, genciana y pasionaria,

caída, tomo, con la de lavanda,

para que tranquilas las emociones,

tuviese en si confianza.

De hyperico y de espino blanco,

untado fue con aceites y aromas;

lecho de lino blanco,

tendría esa noche.

 

“Bendito seas, ¡OH Señor!, que has triunfado,

pues habiendo muerto, fuiste enterrado”

 

La mecha se agotaba,

el silencio crecía

y la ultima prueba comenzaba,

 

“y has resucitado”

 

Sus parpados pesaban,

su vista se nublaba,

mientras que, en un profundo sopor,

su cuerpo penetraba

entre imágenes sin ilación,

y sintiose ligero, sobrevolando

el pozo en el que crujían los dientes

y en donde intentaban atraparlo,

sin que poder tuviesen

para haberlo forzado;

entonces, mirando a lo alto,

tomo su decisión

y la oscuridad entro en movimiento,

llevándolo muy presto

hacia la puerta de la intensidad,

quedando todo atrás…

 

 

NOTA: "Geometría corpórea" es la continuación de "Concierto en sol menor", con el que forma una unidad estructural y temática.  Los dos juntos reciben el nombre de "Hojas del camino".

 


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