ENTRESIJOS DE LA MEMORIA
NO RECUERDO
No recuerdo cuándo pensé que cada poesía,
no importan los ojos que sobre otra piel la escriban,
concibe y desarrolla su propia geometría
para que tiriten los vellos que la reciban,
aunque también es verdad que la poesía,
sin reparar ni en las modas ni en otras opiniones,
expresa a la substancia que forma le daría
sujetándose a sus gustos y a las convenciones.
Estos versos contienen vestigios desgarrados
de una existencia llena de claroscuros días,
con algunos momentos de éxtasis desangrados,
y rescatan furtivos colores olvidados
en las líneas de un patio de paredes umbrías
y palpitantes sentimientos amortajados...
ENTRESIJOS DE LA MEMORIA
Comprender el funcionamiento de la memoria
quisiera, para desentrañar los entresijos
angostos que mi vida han subido en la noria
de remotos tiempos incrustados de acertijos.
Quisiera saber por qué se recuerda o se olvida
las garabateadas edades de la inocencia,
cuando aprendíamos acerca de la vida
los secretos de la infancia y de la adolescencia;
¿quién puede revelarme estos opacos misterios
sobre la tinta y el papel de tal escritura,
quiénes ejercen tan recónditos magisterios
que me privan de los aromas de un limonero,
aún sintiendo el vértigo de tan divina altura;
quién es dueño, Antonio, de lo que tanto espero?
CUANDO MIRO HACIA ATRÁS
Cuando miro hacia atrás,
entre todo lo perdido,
del tiempo echo a faltar
sus huecos y mis vacíos.
Huérfano de sensaciones
y desnudo del acaso,
perfiladas emociones
por mi gusto han pasado:
la vacía heredad llana,
de mi infancia recibida,
amargura acongojada
aún me deja algún día;
las delicias que evité
son oquedades pendientes
de tachar alguna vez
de mi columna del debe.
LIMONERO DEL GUADAIRA
“Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla
y un huerto claro donde madura el limonero..."
(Antonio Machado: “Retrato”)
TARDES PLOMIZAS
En las tardes plomizas,
transparentes recuerdos
de mi infancia perdida
humedecen el lienzo
del cristal de mi vida,
dejándome unas gotas,
de emociones cargadas,
que en mis venas rebosan
tristeza esmerilada
con textura porosa.
Para secarlas tengo
que volver a vivirlas,
saboreando su duelo
de roja sangre hervida,
zumo del limonero,
aguas del Guadaíra.
LIMONERO
El alto limonero
que el patio presidía,
entre tantos bocetos
de líneas torcidas,
majestuoso se alzaba
junto a la parra umbría
de mi cítrica infancia,
con las hojas cerradas.
Por sus ramas del tiempo,
subiendo descendía
contando los momentos
oscuros de mis días.
CIGÜEÑAS
Si la lluvia ha borrado,
de cuando era un mozo,
las huellas de mis pasos,
si ahora no conozco
tus nidos de cigüeñas
ni sus vuelos gozosos,
¿acaso, como ellas,
desplegaré el esbozo
de las alas plegadas
con las sombras de antaño,
doblando las pisadas
que di fuera del marco?
PERROS
En la funesta noche
teñida con los miedos
de rojizos colores
fríos, como un invierno
en la tierra oscura,
los perros le ladraban
a la rasgada luna
mientras yo regresaba
junto al limonero,
sin tener compañía
que venciera los miedos
que de noche tenía,
hasta que una estrella
los canes me mostraba
en su naturaleza
y no como fantasmas.
OROMANA
Parque del Guadaíra,
que la naturaleza
familiar edifica
sobre largas maderas,
en tus saltos de agua
me he ido a bañar,
llevado por la barca,
las fiestas de guardar.
Yo quiero conservar
memoria sostenida
de la felicidad
húmeda que tenía
mezclada con sabores
de amargor tamizados,
recordando sus nombres
mientras los voy catando.
GUADAIRA
En las profundidades
que la memoria sella
para que nunca falte
la luz de las estrellas,
en las oscuridades
donde el cine procrea
ilusiones vanales
de virtuales estrellas
(ese irreconocible
lugar que de nadie es,
aunque todos lo piden),
tantas veces buceé...
MOLINOS
Pasear junto al río,
recordando el abasto
que daba al castillo
su molienda de grano,
logra que mi memoria
tenga un punto más fino
acerca de la impronta
que dejan los molinos...
Pero no sé expresarlo;
no sabría contarte
cómo es el remanso
verdor de los pinares,
con el cual elaboran,
manos de panadero,
en las nocturnas horas,
el pan alcalareño.
PLAZUELA
Lugar privilegiado
de las primeras citas,
miradas de soslayo
que van calle arriba;
indiferente la plaza,
movimientos amigos,
sensaciones buscadas,
secretos compartidos...
Si, recuerdo su nombre,
aunque pierdo su cara
en el caduco bosque
de delicias soñadas.
Sin embargo el rostro
de su prima lo tengo
delante de mis ojos
apenas si los cierro...
ELOISA
Nada especial tenía,
nada que no tuvieran
otras de su pandilla
o que normal no fuera.
Pero era distinta
a todas las demás,
porque ninguna tenía
su naturalidad;
no precisaba adorno
para ser como era,
ni llevaba abalorio
que aún mejor la hiciera.
Por eso sorprendía
su brote de mujer;
más hermosa la hacía
lucir su sencillez.
ESE TRISTE MOMENTO
Del reloj,
la manecilla salta en el vacío,
Sobrevolando otra partición
del tiempo.
Me miro,
creyendo que ha variado mi reflejo,
que en algo he cambiado y no soy el mismo;
pero no,
el beso
que en mis labios un día se quedó
sigue esperando que lo dé, del tiempo
convicto,
Recuerdo
ese triste momento
en que, con el estómago encogido,
mi sitio
no encontré
-¿lo tuve alguna vez?-,
sino que en la bruma de la memoria
pernocta...
y temo
que mientras no sea capaz de vivirlo,
pudiendo dar sin pudor
un beso
amigo,
con ese mismo dolor
en mi presente, seguiré viviendo,
contrito.
FEBRERO
Siempre tuve presentes
los fríos de febrero,
con su capa de nieve
helando mi aposento,
su calidez ausente
al contacto de un cuerpo,
frigidez envolvente
que penetra en mi pecho.
INSTANTANEAS DEL MOMENTO
Instantáneas del momento,
nunca procuré guardar,
porque no tenía miedo
de poderlas olvidar;
pero el paso de los vientos,
como el que nada quiere,
forestados documentos
entregaron a la muerte.
¡Qué sorpresa me he llevado
después de haber descubierto
que el tiempo se ha agotado
para mi presente eterno!
Cuerpo de espacios vacíos,
como la nada expresiva,
al vértigo sobrevivo
entre lágrimas y risas.
DULCES PAJAROS DE MI JUENTUD
1
Dulces pájaros de mi juventud,
cuyos aleteos, entre las nubes,
seguí, acercándome al talud
donde las duras aguas se escurren,
¡oh, cuánta inexperiencia,
mis suaves manos blandas,
acerca de la vida
y de sus cercanías,
oh, cuánta sed tenía!
En imprudente vuelo sin motor,
cuyas consecuencias desconocía,
la roja avalancha de mi emoción
que todo control me arrebataría...
El sabor del peligro
le resulta atractivo
a quien lo desconoce;
buscando otros sabores,
acaba enceguecido
para las emociones.
Mover las dos alas al mismo tiempo,
guardando la sangre en equilibrio,
imitando, de las aves, su vuelo,
para el joven es algo alicaído.
2
Dulce pájaro de la libertad,
que vuelas más alto que los demás,
con tus plumas izadas
sobre nuestras cabezas;
no puedo alcanzar,
altas cotas heladas,
el angular pico de tu certeza,
porque las aguas remueven mis pies
en la ablandada tierra,
dejándome caer
de mis mutantes creencias...
3
Dulces pájaros de mi juventud
que voláis en formación cerrada
desde las oscuras noches del sur
hacia la madurez del mediodía;
de altos vuelos, mi alegre bandada
de ideales, siguiendo a la libertad
en su vuelo a las nevadas cimas,
mientras la independencia queda atrás...
4
Dulce pájaro de la independencia,
de vuelo rezagado,
mi ósea jaula acristalada llevas
con distraído paso,
atendiendo extrañas sugerencias
para, por cualquier causa,
malgastar mi depauperada fuerza
en díscolas usanzas
propias de la imberbe adolescencia.
POR LA UNIVERSIDAD COMPLUTENSE
Por la Universidad Complutense,
con el viento golpeándome de frente,
con el gesto alegre,
en paseo divergente,
no conozco a la gente
que ando deshojando de mi mente.
Por la Universidad Complutense,
con el viento trastocándome el paso,
siento un sabor amargo
cuando, con un amago,
me dejan a un lado
sin el menor recato.
FUGAZ MEMORIA RAPTADA
Fugaz memoria raptada,
del álbum de mi pasado,
con las fotos coloreadas,
mis vivencias se ha llevado.
Dibujos en blanco y negro
me quedan como testigos
de lo que mucho antes fueron
sentimientos coloridos.
Flashes de dolor me ciegan
cuando veo a mis hijos
crecer y sentir sin pena
cuantas cosas me he perdido;
la memoria me rescatan
de las zarpas de los vientos,
que con mi vida taparan
los grises huecos del tiempo.
EL GESTO DE LA SONRISA
El gesto de la sonrisa
recupero de mis hijos.
Con sus miradas caídas
me ayudan a hacer camino
entre los maduros tiempos
que la tierra se ha tragado
y las promesas que acierto
a ver surcando sus manos,
levantando con cariño
nuestro cálido presente,
y borrando el sentido
doloroso de la muerte.
Los sabores de la risa
recupero de mi amada,
que me devuelve a la vida
y los vacíos me allana.
JUEGAS
Juegas, y por ti todo se ilumina,
brotando de tu risa
como de una cascada burbujeante;
juegas, y todo lo haces brillante,
brotando de tus ojos,
como la luz con la que me conformo.
Jugando, hijo, creas
el río que recorre mi existencia.
A VECES HABLO SOLO
A veces hablo solo,
como si fuera un loco
que busca en su interior
un interlocutor
que escuche sus razones
y no le haga reproches.
Cambia de identidad
como se muda el mar,
de un pájaro cantor
hasta un disertador
de emplumados poemas
que –según asevera-
al mundo diseccionan;
no importa si tal cosa
resulta digerible,
si a mi me es comprensible.
CUATRO SONETOS AL PARQUE DE OROMANA
SOL Y SOMBRAS
Teje el sol con las sombras furtivos arabescos
sobre la piel ajada de las porosas fuentes;
las aguas se deslizan por los tajos burlescos
que la tierra ha dejado al abrazar las simientes;
crecen inhiestos los pinos mirando al cielo,
asentados firmes sobre la tierra rocosa;
los pájaros edifican sus nidos con celo,
eligiendo el cobijo de la rama hermosa;
toca “campanilleros” con las flores el viento,
se esparcen los aromas del Parque de Oromana...
respiro profundo, lleno de agradecimiento
por el primaveral colorido inagotable
de los atardeceres tachuelados de grana
bajo una túnica de estrellas inquebrantable.
CASCADA CONCERTANTE
El leve rumor de las aguas sobre las rocas
preparándose para dar su salto al vacío,
ajenas a las voraces y resecas bocas
que buscaban saciar sus calores del estío,
me recordaba un adaggio de finito amor,
cuando, en la tribuna de tan dulce cascada,
me sentaba buscando el deleite del frescor
de su somnolienta transparencia desangrada...
A recordar cuántas fuentes había, no acierto,
ni cuántos días umbríos por allí pasé;
pero los asonados gemidos del concierto
silvestre para cuatro manos si que recuerdo,
de algunas veces que aquellos caminos bajé
buscando la compañía del río más cuerdo.
TRASPIES ENVOLVENTES
El claroscuro tapiz verde y marrón del parque
va deshilachándose según pasan los días.
Los pinos me dejan un sitio para que aparque
cuando regreso buscando las sendas umbrías
por las que tantas cosas busqué en mi adolescencia
- los reflejos de las aguas y el candor del fuego.
Aquellos eran tiempos de hermosa trascendencia
que los valores me permutaban, pero luego...
Los hilos del tiempo se enredaron en mis pies,
intentando eternizar el vívido momento
y haciéndome caer, envuelto en otros traspiés,
en la bruma donde los recuerdos con el sueño
se mezclan y bailan sin proferir un lamento
bajo el azul y verde cielo alcalareño.
EL BAILE DE LOS DELFINES
(Al Día de los Gallegos)
Dejan el sabor de Galicia en los pinares
de Oromana, sabor de sardinas a la brasa
que conservan el olor de sus lejanos mares
desprendiéndose de la madera que se abrasa.
Se calienta el aire y sube el humo, dando forma
a los delfines que nadan bajo las palabras
con que la salpicada memoria se conforma
y saltan al sol, dibujando cuernos de cabras
que rellenan la sorprendida imaginación
con el antaño buscado paraíso perdido
y hoy soñado sobre la eléctrica emoción
que a todos los contagia del delfínico baile...
Ahora me pregunto si yo también he podido
olvidarme, de las flores, el lenguaje en braile.
TRES ARCANOS
1
Ese indefinible punto intermedio
donde no permanezco.
Entre engaño y certeza,
entre luces y sombras,
huidiza permanencia,
hatillo con mi herencia,
de júbilo y congoja,
locura e inocencia,
bordeando un precipicio
donde soy y se ignoran los dos extremos,
buscando mi sentido.
2
Guardo silencio, cuando mis dos manos
realizan su trabajo.
Actividad innata
moldea el pensamiento,
disponiendo la tabla
donde halla comienzo
toda realización.
Actuando en silencio, mis dos manos
cumplen mi decisión.
3
Tras mis ojos, se sitúan mis manos.
Habiendo trabajado,
conservan el silencio
para que lo de arriba
manifieste su efecto
sin penas ni diatribas.
BOLSILLOS ROTOS
1
Si, como un caminante con los bolsillos rotos
que ninguna cosa por propia reconocía,
de doliente su ausencia,
he transitado por un mundo de avariciosos
que, lo que se me iba cayendo, recogían,
puliendo sus carencias.
2
Los aperos de labranza dejé a un lado,
creyendo que con mis manos bastante tendría
para hacer mi faena;
pero no supe prever el dactilar trabajo
que guarda la razón de cuanto me acaecería
en la escolar tarea.
3
Veo la tierra preparada para la siembra,
esperando paciente la mano aventadora
del prometedor grano.
¡Qué fácil -pienso- resulta hacer esta faena,
pero cuán difícil la que mis días agota
con su angosto trabajo!
4
¿Cómo es posible que habiendo sido tantas cosas,
ninguna de ellas me haya dejado satisfecho?
A comprender no alcanzo
por qué razón es posible que quien tanto atesora
vea a tal punto aminorado su deseo,
que resulte frustrado.
TERNURA A CONTRALUZ
(A Justo Luis Ramos)
Semejante a la luz de una vela mortecina,
una vez agotada la cera que la sostiene,
cuyo postrer fulgor impresiona mi retina,
se repliega la vida cuando la aurora viene
tendiendo, de redivivos recuerdos, un puente
echo de una luz distinta a todas las demás,
sobre la silenciosa noche resplandeciente
dejando sus vacíos y oquedades atrás.
Florecen los sentimientos que había escondido
detrás de su porte serio y trabajador,
y mengua todo aquello que había conseguido;
la ternura aparece sin disimulaciones,
la presencia de sus hijos pide con amor,
sintiendo cómo lo sofocan las emociones.
A RAFAEL
El sol de tu ocaso se me fragmenta
y cae sobre la mar
como lluvia fértil en la memoria,
legado que nos dejas,
salado paladar,
la grandeza de tu obra.
Los sentimientos de tu corazón
incendian nuestras venas
con el color del último recuerdo;
quiero guardar tu voz
y cantar tus poemas...
como solo un niño sabría hacerlo
sin olvidar la cóncava razón
y el sentido del tiempo
que pierdes tierra adentro
hablando la bilingüe frustración.
Porque, Rafael, yo no creo en la muerte,
pero sí en el olvido
que deja los pies yertos
y la palabra hueca.
¿qué importa si en los libros permaneces,
si cuando hemos crecido
no queremos, paseando por El Puerto,
oírte susurrándonos tus poemas?
NO, NO ES VERDAD
(A mi tío, Manuel Chamorro)
Como la silenciosa
guadaña segadora,
rompe el azul hilo de la vida
que sostenía su doliente cuerpo
unido a la fuente de aguas prístinas
y cesa el movimiento,
queda vacío y yermo,
sin el espíritu que lo llenaba,
como si todo fuera mentira,
como si un hermoso sueño se acabara...
Pero no,
no es verdad;
su sol,
la oscuridad
resiste y se niega a ser absorbido;
los recuerdos
compartidos,
fueron nuestros;
hoy son míos
y, mientras tenga memoria, serán...
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